Clases de aeróbicos

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Junio 21, 2012

Está la chica pelirroja. La perfeccionista. Siempre impecable. Antes de coger una pesa la limpia con una toallita húmeda. Antes de echarse en la colchoneta, pone una toalla bajo su cabeza. Su ropa siempre combina. Usa vinchas de colores. Tiene el pelo rizado y largo. Un cuerpo perfecto. Habla poco y en inglés. Las únicas veces que la he escuchado conversar con alguien comentaba sobre sus trabajos de la universidad. Es muy aplicada, hace cada ejercicio como si fuera el primero, nunca se cansa. Suda poco. Creo que lleva ya un tiempo en esa clase, o en todas las clases.

Está la señora amargada. Es bajita. Se viste como adolescente. Siempre lleva shorts muy cortos, demasiado cortos. Tiene las piernas fofas, llenas de celulitis. Lleva zapatillas de marca. Casi siempre son unas Puma negras o una Nike grises. Es mayor. Debe tener unos cincuenta años. Nunca falta a una clase. Siempre se pone en el mismo lugar, en segunda fila, pegada a la puerta. Trae sus propias pesas. Son pesas de quince libras. No parecen incomodarla. Nunca suda. No parecer sufrir con los ejercicios. Los
hace como si estuviera sonámbula, o acostumbrada al dolor o resignada a la flacidez de su cuerpo. Creo que me odia. Cuando nos cruzamos me mira molesta. Nunca sonríe. Nunca habla con nadie, salvo con el profesor.

Está la chica con ropa fosforescente que se pone siempre en primera fila. A quince centímetros del espejo. Más cerca imposible. Su ropa brilla incluso cuando el profesor apaga las luces en los ejercicios finales. Lleva shorts cortos y fucsias. Tiene buen cuerpo. Sabe que tiene buen cuerpo. Quiere que todos le miremos el culo. No tiene un gramo de celulitis. Hace todos los ejercicios, nunca toma agua. Hace bromas con el profesor. Lleva una cola alta y antes de empezar la clase se hace una trenza. Nunca se despeina, tengo la impresión de que se peina con gel.

Está la mujer con poto operado que se pone en primera fila también, cerca al parlante. Cree que ha hecho la inversión del año y que nadie se da cuenta de la operación. Es alta. Altísima. Es robusta. Tiene los brazos gruesos y las piernas gordas y musculosas y carga siempre mucho peso. Tiene una abundante melena negra que siempre amarra en una media cola. Está bronceada. Habla en portugués. Se viste toda de negro. Siempre está hablando con alguien. No es tímida. Parece orgullosa de su idioma y de ser quien es. Yo no sé quién es, pero me cae bien.

Están las mujeres que entran a la clase diciendo que son nuevas. Se ponen en tercera fila. Hacen los ejercicios a medias, mirando de reojo a la del costado, como confirmando que lo están haciendo bien. No hacen los ejercicios completos, el profesor les corrige algún movimiento. Al terminar la clase están echadas boca arriba en la colchoneta con la mirada en el techo y las manos en la barriga. No vuelven más.

Está el señor de noventa y dos años que va cada tanto a mirarnos. Llega en silla de ruedas con su enfermera. Entra a la clase. Se estaciona en una esquina, en un lugar donde pueda tener una vista de cada uno de nuestros culos. La enfermera nos mira entretenida, como si quisiera moverse un poco con nosotras. El señor habla poco, le tiemblan las manos. Entre ejercicio y ejercicio nos aplaude. Nadie protesta, nos dejamos mirar. Sabemos que ese puede ser su último deseo. Al final de la clase la enfermera nos dice que no nos preocupemos, que el señor no ve bien, que ya ha perdido la vista casi por completo.

Está la chica que llega en mallas negras o short negro y polo corto. La que parece de diecisiete y nadie pensaría que es madre de una niña de catorce meses. La que se despeina, se esfuerza, le tiemblan las piernas. Usa pesas pequeñas. Se distrae verificando si está bien depilada (porque es un asunto que cuida con meticulosidad y ya es casi un trastorno obsesivo compulsivo). Es un poco inconstante y toda la clase, cuando no piensa en su depilación, piensa en el café con chocolate que pedirá en Starbucks al salir.

 

120 comentarios

  1. me le vanto cada manana para ver las cosas que pone una de 17 o lo mejor es mayor por que escribe cada cosa k se le ocurre se la pasa describiendo a la gente en su gym pone atencion a cada detalle sin darse cuenta k ella es el detalle. asi como decia cantinflas .. me pesa escribir ya que es de madrugada y so lo veo lo k ecribio la chika de siil
    bia

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