Silvia Nuñez del Arco

Mamá dice

Mayo17

“Me llamas apenas llegues.”

“¿Vas a ir así vestida? ¿Mejor anda calata no? ¿No tienes frío? Llévate esta chompa para el regreso. No importa que no te la pongas, ¡llévala!”

 “¿Por qué no me das beso frente a tus amigos? ¿Acaso te avergüenzas de tu madre?”

“¿Y dónde es la tal fiesta? ¿A qué hora vuelves? Vuelves a las tres en punto. No me interesa que tus amigas tengan permiso hasta más tarde. ¿Ah ya, o sea que si todos se tiran del puente tú también te tiras?”

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Nomenclatura peligrosa

Mayo10

Mejor amigo. No, no es tu mejor amigo. Es tu amigo y quiere contigo. Si crees que va a tu casa, te lleva tu helado favorito y te hace masajes en los pies porque le caes bien, eres vecina de Alicia en el país de las Maravillas. La verdad es, despierta, que él te ama en secreto. No te trae dulces porque es tu mejor amigo, es tu mejor amigo porque quiere hacer de ti su dulce favorito.

Agarre. Entonces un día están en una discoteca con más amigos. Están bailando y tomando y luego él te dice: “Flaca, me cago de calor, ¿me haces la taba a tomar aire?” continuar leyendo »

Lágrimas que no se olvidan

Mayo3

Después de dos semanas estoy en casa. Después de nueve largas horas de vuelto al fin estamos en casa. Tengo ilusión de estar de nuevo en ese barrio, en esa piscina, en esa cama. Pero más ilusión me da ver a mi  hija. Ella nos recibe parada en la entrada de la casa, arriba de las escaleras de la entrada, mirándonos contenta, comedida, toda una princesa.

Nos abrazamos, abrimos regalos, nos metemos a la piscina. Estar con ella es la felicidad pura y no exagero. Ella es la razón por la que estamos ahora aquí y nos miramos sonriendo, cómplices. Ella es magia y creo que lo sabe.

Hacemos fotos en la piscina. Ella sonríe. Yo sonrío. Su padre sonríe. Luego ella sube con MamáMaría a bañarse y ponerse pijama. El y yo nos encerramos en el cuarto y hacemos el amor. Cuando terminamos abro la puerta y la veo jugando afuera. La hago pasar. Viene a buscarnos al cuarto y nos encerramos los tres a solas. Vemos videos, continuar leyendo »

Barcelona, joder

Abril25

Estoy en Barcelona. Fue un vuelo corto desde Madrid. No sé si fue el champagne o la calefacción del aeropuerto, pero estoy contenta de estar aquí. La gente es amable. Es mucho más amable que en Madrid y eso me sorprende.

Ni bien llegamos corremos al cuarto y tratamos de conectarnos a Internet. Estamos desesperados por hablar con ella. Los aviones son siempre un recordatorio de que estás vivo o podrías morir pronto y eso nos hace refugiarnos en nuestra hija. Mirarla a través de la pantallita de la computadora, cantarle canciones hasta que los huéspedes vecinos nos piden silencio. Colgamos y nos quedamos tranquilos. Saber que está bien hace que nosotros también estemos bien. continuar leyendo »

Madrid, coño

Abril18

Estoy en Madrid. No sé qué hora es. El cambio de horario me afecta de una manera que no lo esperaba. He perdido la noción de las horas y los días y estoy feliz por eso.

Porque además he conocido una ciudad que sabía que me gustaría. Estoy hospedada en un hotel en el mero centro de la ciudad. Todo está muy cerca. Hay farmacia, bodega, spa, restaurantes, bares, peluquería, cines, tiendas de ropa. Incluso hay una tienda donde solo venden libros religiosos. Me ha gustado eso.

Me ha gustado también el clima. A pesar de que es primavera hace un frío que hacía mucho no sentía pues en la ciudad  donde vivo casi siempre hace calor. Cuando el avión está por aterrizar nos avisan que hace seis grados centígrados.

Me ha gustado ir a comprar casacas para el frío. Usar guantes. Entrar a tiendas, cruzarme con gente distinta.

Me ha gustado sentir que para mi sorpresa la gente me mira. Que la gente que camina por la calle detiene sus ojos en mi cara de deslumbramiento, como si mi rostro les recordara la primera vez que pisaron este lugar, como si ahora estuviera embrujada por el hechizo que habita en esta ciudad. continuar leyendo »

La mujer del bar

Abril12

En el bar hay una mujer que me recuerda a ella. Nunca voy a terminar de entender qué fue lo que pasó. Lo que nos pasó.

En realidad creo que a ella no le pasaba nada conmigo. Era a mí a quien le pasaban cosas con ella. Ha sido la única mujer que me ha turbado y quizás sea la última. Todo lo que sé de ella ahora es que sigue siendo profesora. Y que alguna vez fue mi profesora de alemán.

Esa mujer que juega con sus hijos en la mesa de al lado me recuerda jodidamente a ella. Su hijo mejor juega con su pelo y ella come impávida, sin inmutarse mayormente. De pronto vuelvo en el tiempo y veo esa actitud en su rostro mientras caminaba por los pasillos del colegio.

La mujer tiene el pelo rubio y está de espaldas. Lleva sobre los hombros un chal negro que le deja los brazos descubiertos, el reloj de brillantes, la fineza de sus dedos, la continuar leyendo »

Lo que recuerdo del amor

Abril5

 

El chico de pelo rizado. Las clases en la universidad. Las vacaciones. El beso de discoteca. La fiesta de año nuevo. El celular perdido. El cuerpo perfecto. La playa de madrugada. La canción de Miranda! La mirada sincera. Las tardes en Mc Donalds. La libertad.

El cineasta. Mi mano en su pecho. El corazón a mil. Las uñas mordidas. El amor que se hace amistad. Las películas los martes. La llovizna limeña. Las zapatillas azules. La rebeldía. El llanto contenido. El escondite en el cuarto. La comprensión impensada. Las risas ahogadas.

El tablista. El deseo improbable. La huida de la fiesta. El porrito culpable. El beso a oscuras. Los adultos durmiendo. La mano mágica. Los labios secos. El deseo. La travesura inconfesable. Las camisas a cuadros. La urgencia del solitario. Las miradas continuar leyendo »

El experimento exitoso

Marzo29

Tengo un trauma con las fiestas infantiles. Cuando era niña odiaba la idea de participar en un evento tan multitudinario. Tal vez eran solo veinte personas, pero a mis ojos, desde mi estatura de niña de siete años, parecía un mar de gente, especialmente de niños que saltaban, gritaban y comían al ritmo de una música que muchas veces no entendía.

Llegar en vestido a una fiesta me parecía algo abominable, incomprensible. Nunca entendí cómo se suponía que debía divertirme si tenía que bajar enormes resbaladeras inflables y al mismo tiempo cuidar de que no se me viera el calzón en plena bajada, o trepar castillos de plástico sin engancharme con el borde del vestido, cómo no descoser los bordes de mi vestido con la punta del zapato. Nunca lo entendí. Por eso me continuar leyendo »

Quiero ser como tú

Marzo22

Es tu primer día de clases. Te matriculaste en aeróbicos, porque estás harta de tu cuerpo fofo. El día anterior, mirándote al espejo de espaldas, decidiste que vas a tener el cuerpo de Megan Fox. Lo decidiste. Así, sin más ni más. Te agarró un arrebato de optimismo (y ceguera) y te convenciste de que si consigues ser constante y dejas de comer tantos dulces eso no puede ser tan difícil.

Te vistes (disfrazas) de deportista. Metes la mano al fondo de tu cajón y sacas aquellas prendas que compraste para hacer deporte (que todavía tienen etiqueta). Te pones la mayita, el polito pegadito, enseñando un poco la barriga, las zapatillas deportivas, las continuar leyendo »

Esos absurdos momentos de nerviosismo

Marzo15

Estás en una fiesta. Es de las primeras fiestas a las que vas. Por supuesto, llevas puesta la ropa que tu mamá eligió para ti. Te da vergüenza empezar a bailar. No sabes si esperar a que alguien te saque o bailar con tus amigas. Finalmente te decides a bailar pero no puedes evitar sentir que todos te miran y juzgan tus pasos de baile. Levante la mano al que no le haya pasado. continuar leyendo »

« Entradas antiguas

No soy buena para describirme, así que cuatro de mis mejores amigos lo hacen por mí:

"Original, poco convencional, aún recuerdo cuando se jalaba el vestido de chiquita porque no lo aguantaba más. No reglas por favor, si se las ponen las va a romper. Amo que le importe un pepino las apariencias y el qué dirán."
Pía Romero

"Imprevisible y diferente del promedio. Su pasión es escribir. De niña era traviesa y aventurera, llena de vida, estaba siempre dispuesta a emprender grandes proezas imaginarias y a transgredir normas insustanciales."
Sofía Tudela

"Fan N°1 de Avril Lavigne. Muy rara vez está de mal humor. Le gusta correr por el malecón o caminar durante horas. Soñadora y distraída. Si se propone una meta no se detiene hasta conseguirlo."
María Luisa Miro-Quesada

"Le gusta bailar con su ipod en la mano. Cuenta buenas historias, le gustan las buenas historias. es mucho más valiente y determinada de lo que ella cree."
Farid Mardini