La Boda Real

No estaba en nuestros planes decirlo. Pero supongo que fue nuestro espíritu de escritores el responsable de esta mala costumbre de contarlo todo. De hacer todo público, contar siempre la verdad.

Fue a principios de marzo, en la piscina de la casa, que decidimos que era divertido hacerlo. Confiamos lo suficiente en el otro y nos conocemos lo suficiente como para saber que esa no sería una ceremonia que pusiera en peligro nuestra relación, sino todo lo contrario, la fortalecería. Por otro lado, Zoe lo merecía.

Nada de esto estaba en nuestros planes. Para ser franca, yo siempre tuve la certeza de que si uno quería cuidar la relación con la pareja, no debía firmar ningún tipo de acuerdo o promesa. Yo pensaba (de hecho, todavía lo creo) que el amor debería sentirse siempre libre. No acorralarlo, ni ponerle barreras de ningún tipo.

Luego, mientras lo conversaba con él en la piscina, echada sobre una colchoneta azul, me di cuenta de que uno podía hacer ambas cosas. Firmar papeles y promesas, y preservar la libertad. No soy una gurú en temas del amor. Sin embargo, creo que algo conozco. Antes de estar aquí estuve allá y tuve una relación larga en la que nunca firmamos ningún papel y sin embargo perdí más libertad que nunca en mi vida. Mi ex era celoso y posesivo. También tenía cosas buenas y lo recuerdo con algo de cariño, pero he ahí la prueba de que uno puede perder la libertad sin casarse.

Por el contrario, creo (y estos días felices me lo confirman) que uno puede casarse y seguir siendo la persona libre y alegre que fue siempre. Confirmé que uno podía casarse sin sentir que se ha casado, que ha perdido su libertad y que tarde o temprano todo se irá al carajo.

La clave está en ser amigos. Comprender que esa persona es, antes que nada, tu amigo. Después es tu novio, tu amante, tu esposo. Pero primero es eso: tu amigo. Cuando uno es verdaderamente amigo de una persona, entiende que esta tiene defectos y virtudes y no espera de él nada más que compañía, buenos consejos y si hay suerte, algo de diversión.

Por eso, me resulta tan conveniente tomar esa postura. Porque cuando esa persona te besa y te hace el amor, no sientes que lo hace porque debe de hacerlo (“porque es lo que hacen los esposos”), sino porque le provoca y nada es más mágico que eso.

En la amistad también está implícita la idea de que el deseo tarde o temprano se acaba. Por eso hay tantas parejas que llegan juntos a viejos. Porque saben que una relación de pareja no se construye principalmente sobre eso y porque cuando ese momento llega, uno debe aceptarlo con nobleza y buen humor.

Lo más importante en una amistad es disfrutar pasar el tiempo juntos. Sentirse bien al lado de la otra persona. Compartir pasatiempos como jugar ajedrez o ver una buena película. Si se tiene hijos, verlos crecer, filmar sus primeras sonrisas, educarlos, reírse con ellos, pasar los buenos y malos momentos, extrañándolos cuando se van y celebrando su regreso.

Por eso tomé la decisión de casarme. Porque conozco a ese hombre más que a nadie en el mundo, sé cómo son las cosas con él y lo amo por eso. Porque sé que, pase lo que pase, seremos siempre, ante todo, amigos. Hemos tenido una hija preciosa y ese ya es motivo de sobra.

Cuando ella crezca y vea las fotos del matrimonio de sus padres, le voy a decir tú estabas aquí, señalando mi barriga, y ella quizás me diga ¿Y esa decoración de atrás la pusieron ustedes? Y yo le diré la verdad: no, mi amor, no lo pusimos nosotros, ya estaba ahí cuando llegamos. Tampoco tuvimos anillos ni testigos y casi no llegamos a tiempo a la hora en que nos habían citado. Llegamos corriendo, sonriendo, gozando como dos niños que están a punto de hacer una pequeña travesura. Vestidos así, informal, porque nos pareció más divertido, más nuestro estilo.

Y aunque no hubo nada de parafernalia matrimonial, esa tarde tu papi y yo nos amamos más que nunca y sentimos que lo que estábamos haciendo era genuino, que la complicidad que nos unía era real.

Bienvenida, Zoe preciosa, ratona linda, bienvenida a la familia Palito Bombón. Gracias por todo lo bueno que nos has traído. Gracias por recordarnos que la vida da vueltas y el amor es siempre impredecible.